Tratamiento contra la Legionella
Diseñar un tratamiento contra la Legionella en instalaciones de agua: limpieza, desinfección, verificación y prevención profesional.
Cuando una instalación de agua presenta riesgo de Legionella o resultados analíticos no conformes, no basta con “subir la temperatura” o añadir más biocida. Es necesario aplicar un tratamiento planificado, trazable y ajustado a normativa, que combine limpieza, desinfección y verificación posterior.
¿Qué entendemos por tratamiento frente a la Legionella?
En el contexto de instalaciones de riesgo (ACS, AFCH, SPA, torres, etc.), hablamos de “tratamiento contra la Legionella” cuando se aplican medidas extraordinarias o reforzadas para:
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Eliminar o reducir la carga de Legionella y biocapa.
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Restablecer las condiciones de diseño y mantenimiento exigidas por la normativa vigente (RD 487/2022 y RD 614/2024).
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Devolver la instalación a un estado seguro y controlado, siempre dentro de un programa de prevención.
Es importante diferenciar:
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Tratamiento de choque: actuación puntual e intensiva ante un problema concreto (positivo, parada prolongada, incidente).
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Tratamiento de mantenimiento: medidas continuas (temperaturas, desinfectante residual, purgas, registros) que mantienen el riesgo bajo control.
Ambos deben formar parte de un plan documentado, no improvisarse.
Cuándo es necesario aplicar un tratamiento contra la Legionella
Algunos escenarios típicos en los que se valora un tratamiento reforzado:
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Resultados analíticos no conformes en ACS/AFCH, SPA, torres, etc.
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Paradas prolongadas o puesta en marcha tras obras, reformas o cambios de uso.
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Incidencias: roturas, fallos de desinfección, temperaturas fuera de rango, presencia de incrustaciones o biocapa visible.
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Requerimientos de la autoridad sanitaria tras una inspección o en el contexto de un brote.
En todos los casos, el tratamiento debe:
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Estar diseñado por personal cualificado.
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Integrarse en el plan de prevención y control de la instalación.
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Generar registros (fechas, productos, dosis, temperaturas, puntos tratados y resultados).
Tipos de tratamiento en instalaciones de agua
1. Medidas físicas: temperatura, purgas y circulación
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Control de temperatura: mantener el agua fuera del rango óptimo de crecimiento de Legionella (aprox. 20–45 °C) y asegurar temperaturas adecuadas en acumuladores y retornos.
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Purgas y renovación de agua: drenaje de puntos terminales poco usados, vaciado parcial o total de depósitos cuando proceda.
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Circulación: evitar tramos muertos, favorecer que el agua se renueve y circule a la temperatura y desinfección adecuadas.
En tratamientos de choque, se pueden aplicar operaciones térmicas específicas (siempre evaluando materiales, seguridad y normativa).
2. Medidas químicas: desinfección del agua
Uso de biocidas autorizados para el tratamiento de agua frente a Legionella (por ejemplo, cloro, dióxido de cloro, otros desinfectantes compatibles con la instalación), siempre:
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Con dosis, tiempos de contacto y puntos de aplicación definidos.
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Considerando compatibilidad con materiales y equipos.
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Respetando los valores máximos permitidos para proteger la salud de los usuarios.
Puede hacerse como:
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Tratamiento de choque químico (concentraciones más altas, controladas en el tiempo).
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Tratamiento de mantenimiento (desinfección continua en niveles adecuados).
3. Limpieza y desinfección mecánica de circuitos
En muchas instalaciones, la clave no está solo en el agua, sino en las superficies internas:
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Desincrustación y limpieza de acumuladores, depósitos, puntos terminales, filtros y elementos desmontables.
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Retirada de incrustaciones, sedimentos y biocapa, que actúan como refugio para Legionella.
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Posterior desinfección y enjuague controlado.
Estas operaciones requieren medios técnicos y EPIs adecuados, y su planificación debe minimizar el impacto sobre la actividad del edificio (hoteles, colegios, centros sanitarios, comunidades de propietarios, etc.).
4. Tecnologías complementarias
En algunos casos se incorporan tecnologías de apoyo:
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Filtración y microfiltración en puntos sensibles.
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Radiación UV en by-pass.
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Otras soluciones que ayudan a reducir la carga microbiana, siempre integradas en el plan de prevención.
No sustituyen a la limpieza, desinfección y mantenimiento, sino que las complementan.
Fases clave de un tratamiento contra la Legionella
| Fase | Objetivo | Acciones principales | Resultado esperado |
|---|---|---|---|
| 1. Diagnóstico | Entender el problema | Revisión de la instalación, registros, analíticas y puntos de riesgo | Plan de tratamiento adaptado a la instalación |
| 2. Limpieza | Retirar biocapa y sedimentos | Desincrustación de depósitos, circuitos y terminales | Superficies preparadas para una desinfección eficaz |
| 3. Desinfección | Reducir Legionella y otros microorganismos | Tratamiento térmico/químico conforme a normativa y a las características del sistema | Agua dentro de los parámetros de seguridad definidos |
| 4. Verificación y seguimiento | Comprobar eficacia y prevenir recaídas | Mediciones de campo, analíticas, ajuste del plan de mantenimiento y registros | Instalación controlada e integrada en el plan de prevención |
Errores frecuentes en el tratamiento de Legionella
Algunos fallos habituales que conviene evitar:
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Actuar solo sobre el agua sin limpiar depósitos, tuberías y puntos terminales.
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Hacer un “pseudo-choque” subiendo la temperatura o el desinfectante sin control de tiempos, puntos ni registros.
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No purgar ni revisar ramales poco usados, donde el agua permanece estancada.
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Pensar que un tratamiento puntual “soluciona para siempre” el problema, sin reforzar el mantenimiento preventivo.
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No documentar lo realizado (sin trazabilidad, la instalación queda desprotegida ante inspecciones o ante futuros incidentes).
Preguntas frecuentes sobre el tratamiento de Legionella
¿Un tratamiento de choque es suficiente para olvidarse de la Legionella?
No. El tratamiento de choque corrige una situación puntual, pero si no se mantiene un programa preventivo (temperaturas, desinfección, purgas, revisiones), el riesgo puede reaparecer.
¿Se puede usar el agua durante un tratamiento?
Depende del tipo de tratamiento. En algunos casos se restringe el uso (por ejemplo, durante un choque químico o térmico intensivo). Estas condiciones deben quedar claras en el plan de trabajo y en la comunicación a los usuarios.
¿La PCR sustituye al cultivo?
La PCR es una técnica de apoyo muy útil, pero el cultivo sigue siendo el método de referencia para valorar la presencia de Legionella viable. Su uso se decide en el marco del plan de muestreo de la instalación.
¿Todos los edificios necesitan el mismo tipo de tratamiento?
No. La estrategia cambia según el tipo de instalación, su diseño, histórico de resultados, actividad y requisitos normativos. Por eso es importante un diagnóstico previo y un plan a medida.
4. Tecnologías complementarias
En algunos casos se incorporan tecnologías de apoyo:
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Filtración y microfiltración en puntos sensibles.
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Radiación UV en by-pass.
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Otras soluciones que ayudan a reducir la carga microbiana, siempre integradas en el plan de prevención.
No sustituyen a la limpieza, desinfección y mantenimiento, sino que las complementan.
¿Por qué elegir Lokímica para el control de la Legionella?
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Diagnóstico técnico completo: analizamos el diseño de la instalación, los puntos críticos y el histórico de registros para definir el tratamiento más adecuado.
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Tratamientos proporcionados y normativos: combinamos limpieza, desinfección térmica y/o química y verificación según la normativa vigente, con especial atención a sectores sensibles (sanitario, educativo, turístico, industrial).
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Trazabilidad total: documentación de todas las fases (actuaciones, productos, parámetros, analíticas) y apoyo ante auditorías e inspecciones.
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Enfoque preventivo: más allá del choque puntual, ayudamos a reforzar el plan de prevención y control de Legionella, reduciendo incidencias futuras.
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