El aporte de comida concentra bandos en balcones y azoteas, incrementa la suciedad y reduce la eficacia de soluciones no letales como palomares controlados y barreras discretas. A continuación verás por qué conviene no alimentarlas y qué alternativas favorecen una convivencia responsable.
No alimentar palomas
Darles comida no es un gesto inocente: aumenta la población, empeora la insalubridad y complica un control ético y sostenible. Aquí te explicamos por qué no debes alimentarlas y qué alternativas sí ayudan a una convivencia responsable.
Por qué no alimentarlas
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Más palomas, más problemas: el aporte artificial de comida dispara la reproducción y concentra bandos en zonas sensibles.
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Insalubridad y daños: el guano deteriora superficies y puede atraer otras plagas (roedores, insectos); también incrementa costes de limpieza.
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Conductas problemáticas: cuando esperan alimento, aumentan las posadas en cornisas, tendederos o placas solares, con ruido y suciedad.
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Bloquea el control ético: si hay comida disponible, los palomares ecológicos, la sustitución de huevos o las barreras pierden eficacia.
Marco normativo
La mayoría de ordenanzas municipales prohíben alimentar fauna urbana (directa o indirectamente, p. ej., dejando restos). Su objetivo es proteger la salud pública y el patrimonio. Si hay dudas, consulta la normativa local o el área de Medio Ambiente de tu ayuntamiento.
Qué hacer en lugar de darles de comer
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Higiene y orden: no dejar restos de comida en patios, balcones o zonas comunes; contenedores cerrados.
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Medidas físicas discretas: redes, líneas de tensión o pinchos correctamente instalados en posaderos clave (reversibles y respetuosos).
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Comunicación vecinal: acuerdos de comunidad y carteles informativos (“no alimentar palomas”) con enfoque educativo.
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Aviso responsable: si detectas puntos críticos (excesos de guano, nidos en elementos sensibles), informa a la propiedad o a los servicios municipales.
Control ético: cómo funciona de verdad
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Palomares ecológicos: concentran la nidificación para gestionar huevos y estabilizar la colonia sin métodos letales.
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Gestión de reproducción: sustitución/esterilización de huevos con trazabilidad (registros, indicadores).
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Mantenimiento: limpieza técnica de guano, revisión de placas solares y puntos de posada.
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Educación + seguimiento: campañas “no alimentar”, inspecciones periódicas y reporting de resultados.
Alimentar vs. no alimentar
| Conducta | Efecto en población | Impacto en entorno | Convivencia |
|---|---|---|---|
| Alimentar (directa o indirectamente) | Aumenta reproducción y concentración de bandos | Más guano, riesgo de plagas asociadas y daños | Molestias y conflictos vecinales; dificulta el control ético |
| No alimentar + buenas prácticas | Poblaciones estables y manejables | Menos suciedad, menor deterioro y costes | Mejor convivencia y aceptación social de medidas |
Preguntas frecuentes
¿Dar “un poco” de comida en invierno ayuda?
No. La ciudad ya ofrece recursos. Añadir alimento concentra bandos y agrava las molestias.
¿Las barreras (redes, pinchos) hacen daño?
Bien diseñadas e instaladas, son disuasorias y reversibles; evitan la posada sin dañar a las aves.
¿Qué hago si un vecino sigue alimentándolas?
Habla con la comunidad e informa con materiales educativos. Si hay ordenanza, la administración puede recordar la norma.
¿Qué pasa con palomas “enfermas” o heridas?
Contacta con el servicio municipal o centros de recuperación de fauna; no las manipules sin protocolo.
¿Por qué elegir Lokímica para el control de palomas?
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Diagnóstico y trazabilidad: censo, rutas de vuelo, puntos de alimento y posada, con indicadores de seguimiento.
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Control ético y proporcionado: palomares ecológicos, gestión de reproducción, barreras discretas y limpieza técnica.
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Comunicación y aceptación social: campañas “no alimentar”, materiales informativos y coordinación con comunidades y administraciones.
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